«Viviendo en el futuro», en El Economista

Entonces, ¿esto ya es el futuro? - El Economista

Carlos Bueno, de El Economista, hace una reseña de mi libro, «Viviendo en el futuro«, en el suplemento Digital 4.0 de su periódico, en un artículo que ha titulado como «Entonces, ¿esto ya es el futuro?» (pdf).

Una reseña que pone en perspectiva el libro con respecto al anterior, «Todo va a cambiar«, y que sintetiza muy bien la que yo veo como tesis fundamental: la tecnología no es ni buena, ni mala, ni todo lo contrario; es lo que queramos hacer de ella. Una serie de tecnologías fueron capaces de llevar a la especie humana al lugar que ocupa ahora, lo hizo a cambio de una serie de efectos secundarios que no tuvimos en cuenta, y si queremos que esa especie humana siga siendo viable en el planeta, debemos buscar un nuevo conjunto de tecnologías que no tengan esos efectos.

¿Cómo va a ser el futuro? Desgraciadamente, si no hacemos nada por evitarlo, muy duro. La emergencia climática es, sin duda, el elemento más importante que tenemos que entender a la hora de predecir ese futuro: la nueva situación no será simplemente una nueva normalidad en torno a una temperatura incrementada unos pocos grados, sino una sucesión de circunstancias horribles que incluyen desde desastres naturales mucho más frecuentes, hasta plagas y epidemias derivadas de la disrupción de los ecosistemas y la extensión de especies más allá de los territorios y espacios naturales que ocupaban.

Decididamente, no lo hicimos bien comunicando el problema que suponía un incremento de temperatura de unos pocos grados. Ese incremento se ha producido ya en la mayoría de las ciudades, lo hemos provocado nosotros, los seres humanos, con nuestra actividad, y tiene una importancia muy superior a lo que la mayoría piensa. Estamos en el momento de entrar en modo pánico, de entender que la emergencia climática es el mayor de nuestros problemas, muy superior al de una pandemia como el coronavirus, y que tenemos, por tanto, que tomar todas las medidas posibles para tratar de detenerlo. Si para detener la infección hemos parado la economía de muchísimos países y provocado una importantísima recesión económica cuyos efectos aún no alcanzamos a evaluar, ¿qué no deberíamos hacer para detener una emergencia climática que resulta una amenaza muchísimo más existencial?



Enrique Dans
Enlace: «Viviendo en el futuro», en El Economista

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