«Viviendo en el futuro», en El Correo Gallego

María Almodóvar me entrevistó hace alrededor de una semana para El Correo Gallego a cuenta de la publicación de mi último libro, «Viviendo en el futuro» , y hoy publica la entrevista bajo el titular «La tecnología ha dado lugar a desigualdad y escenarios poco apetecibles» , una forma de resaltar no solo lo espantosamente malas que han sido las compañías tecnológicas a la hora de autorregularse, sino también el hecho de que es fundamental poder dibujar escenarios que los ciudadanos perciban como razonablemente positivos, si queremos que se movilicen de cara a un futuro mejor.

Nadie va a lanzarse al vacío hacia un escenario que se les presenta lleno de restricciones y limitaciones. Renunciar a los combustibles fósiles supone decir que no a una fuente de energía que no solo teníamos ya perfectamente desplegada y con su fase de adopción completamente factorizada en nuestra vida cotidiana, sino además, tener que sobreponerse a décadas de desinformación que afirmaban de manera asquerosamente tendenciosa y mentirosa que esas fuentes alternativas no eran suficientes par cubrir la demanda – con argumentos tan peregrinos como «el sol no brilla por la noche» o «qué hacemos si no hace viento», hoy completamente solventados por la disponibilidad de baterías con capacidad elevada y precios razonables, – que eran muy caras – cuando hoy son sin duda la forma más barata de obtener energía – o que resultaban muy incómodas. Para conseguir una apuesta por el futuro es preciso visualizar ciudades con aire limpio que no te provoca enfermedades respiratorias, en las que los atascos desaparecen porque se trabaja de otra manera y no es preciso poseer algo tan ineficiente como un vehículo, y entornos sociales en los que la pobreza se convierte en un concepto del pasado y nuestra relación con el trabajo cambia radicalmente para mejor.

Pensar en lo impresionantemente bonito que será el futuro si vencemos un desafío climático cada vez más científicamente comprobado o más terroríficamente real no es una cuestión de utopía o de cuentos de hadas, sino la manera de visualizar una posibilidad con positivismo, con esperanza, con elementos suficientes como para abandonar un escenario tecnológico que muchos consideran fundamental porque fue capaz de generar el progreso que nos trajo hasta aquí, pero que claramente ya está amortizado, y que precisa de un cambio radical.

Pero además, es que ni siquiera hablamos únicamente del problema de la sostenibilidad medioambiental, sino de un esquema económico que también cambia, y que también roza, como estamos viendo con los disturbios en varias partes del mundo, lo insostenible. La desigualdad nos llevará a que no tengamos que preocuparnos de una hipotética y supuesta «rebelión de las máquinas» que está muy alejada de la realidad, sino del hecho de que sean las personas, no las máquinas, las que se rebelen ante una situación imposible de justificar. De nuevo, un parámetro aparentemente económico, pero que proviene del cambio en el escenario tecnológico y de sus efectos.

Más, en la entrevista.



Enrique Dans
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