Tecnología y velocidad de adopción: el futuro de la distribución

IMAGE: SounderBruce - CC BY SAAmazon presentó su primera tienda Amazon Go sin cajeros en Seattle el 5 de diciembre de 2016, en sus propias instalaciones y exclusivamente para empleados de la compañía. La abrió al público el 22 de enero de 2018 tras un largo proceso de pruebas. Actualmente, tiene ya tres localizaciones en Seattle, otras tres en Chicago, una en San Francisco, y ha anunciado ya su apertura en Nueva York, además de plantearse abrir en aeropuertos y llegar a una expansión de unos tres mil establecimientos abiertos en el año 2021, además de ensayar la aplicación de su tecnología ya no en un modelo de pequeña tienda de conveniencia, sino en establecimientos más grandes y complejos.

El modelo que algunos presentaban como extravagante o poco significativo hace muy poco tiempo se presenta ahora como la evolución inevitable del retail, mientras las distintas cadenas de distribución compiten por desarrollar e implantar tecnologías similares ayudadas por distintos proveedores tecnológicos. En plena caída de la facturación de las tiendas tradicionales impactadas por el crecimiento del comercio electrónico, con miles de tiendas tradicionales cerrando en todo el mundo, hay franquicias y cadenas planteándose invertir cifras récord en sus tiendas para lograr modernizarlas en torno a distintas propuestas de valor.

¿A qué velocidad se produce la adopción tecnológica en nuestros días? En menos de dos años, un concepto que implica un cambio radical de la manera de comprar en un establecimiento y la instalación de una compleja infraestructura de cámaras y sensorización, ha pasado desde su presentación y pruebas de concepto en beta cerrada con empleados, a una expansión imparable y a convertirse en lo que muchos califican como el futuro de la distribución. La idea supone una auténtica reinvención de la iteración tradicional en un proceso de venta reimaginado gracias a la disponibilidad de un amplio repertorio de tecnologías, hasta el punto de hacer que nos demos cuenta de que el proceso que utilizábamos para hacer la compra en un supermercado de la manera tradicional – tomando un carrito, arrastrándolo por la tienda hasta llenarlo, para después vaciarlo en una caja para que escaneen cada producto y volverlo a llenar tras embolsarlo – era completamente ineficiente, y lo natural es llegar, tomar lo que quieres de las estanterías, y marcharte sin más. Al salir por la puerta, recibes un correo con tu compra desglosada y tu factura que puedes comprobar.

¿En cuánto tiempo pasaremos a considerar este tipo de establecimientos sin cajeros como “lo normal” y pasaremos, por tanto, a considerar otros que no dispongan de este tipo de tecnologías como “incómodos” o incluso “viejunos”? ¿Hasta qué punto llegará ese aspecto a marcar nuestras preferencias a la hora de escoger un establecimiento donde hacer nuestras compras? ¿Qué distancia puede llegar a marcar algo así entre las tiendas pertenecientes a grandes cadenas que puedan plantearse la adquisición e implantación de este tipo de procesos, frente a las que no puedan ni imaginarse lejanamente hacerlo, hasta que los proveedores tecnológicos vayan haciendo disminuir las barreras de entrada en términos de complejidad y coste? ¿A cuántos empleos va a afectar un proceso de cambio como ese, y en un plazo de cuántos años? ¿Cuánto falta para que echemos la vista atrás y recordemos en modo nostálgico los tiempos en los que había que comprar de la manera tradicional? ¿Se parecerá este proceso al que vivimos cuando pasamos de la distribución de mostrador al modelo de supermercado con estanterías y autoservicio, con segmentos sociodemográficos que manifestarán durante algún tiempo sus preferencias por el modelo tradicional?

Si Amazon decide seguir su modelo de innovación tradicional, integrará a terceros para amortizar así antes su inversión en desarrollo como hizo con su logística o con su modelo de cloud computing, lo que dividirá el mercado entre aquellas cadenas que pactan con Amazon y le pagan algún tipo de comisión o licencia frente a las que optan por un desarrollo propio o con otros proveedores escogidos por ellos mismos. En pocos años, nos encontraremos este modelo de distribución en cada vez más sitios y pasaremos a verlo como algo perfectamente habitual, a lo que la mayoría nos acostumbraremos rápidamente, y que pasaremos a ver como algo más natural, más lógico o más cómodo. Evoluciones que antes llevaban décadas ahora transcurren en cuestión de pocos años, y se convierten en retos tecnológicos acuciantes para todas las compañías con actividades relacionadas.

¿Vértigo?

 


Enrique Dans
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