Tecnología, geopolítica… y plazos

IMAGE: Huawei and lock over UK flag

El Reino Unido, que recientemente anunció un radical cambio de opinión con respecto a la participación de Huawei en la construcción de sus redes 5G y prohibió su uso a partir de 2027, ha dado explicaciones a la compañía china y lo ha hecho de manera muy clara: la decisión no se ha debido a cuestiones tecnológicas, de rendimiento o de la obtención de algún tipo de pruebas de malas prácticas por parte de la compañía, sino simplemente a factores geopolíticos, y concretamente, a las presiones ejercidas por la administración de Donald Trump.

La confesión de la administración británica no es en absoluto una sorpresa: el propio Donald Trump ya había declarado su responsabilidad en la decisión, que presentó como una victoria sobre China, en una batalla en la que la siguiente figura representativa a caer podría ser TikTok. El siguiente paso ahora es seguir presionando a la Unión Europea para que adopte decisiones similares y expulse a Huawei de sus redes 5G, una decisión que, dado el fuerte nivel de inversión de las compañías de telecomunicaciones del continente en el hardware del gigante chino, representaría un verdadero problema.

¿Son los casos de Huawei y TikTok mínimamente comparables? En absoluto. En el caso de Huawei, hablamos de una empresa mayoritariamente de hardware, y sobre la que las supuestas evidencias de puertas traseras y usos maliciosos que la administración Trump ha pretendido presentar han pecado, por el momento, de falta de pruebas. La compañía, que es la que mayor contribución en términos de I+D y de patentes ha aportado a la tecnología 5G, fue expulsada del mercado norteamericano y se le impidió utilizar componentes fabricados por compañías norteamericanas, algo a lo que respondió rápidamente con más I+D y con el desarrollo y abastecimiento de los componentes que necesitaba dentro de China.

¿Espía Huawei las redes de telecomunicaciones de otros países? Si preguntas a cualquier experto en la industria, la respuesta es que tanto Huawei como otros proveedores de hardware de redes lo hacen, y que lo que la compañía china hace no se diferencia en absoluto de lo que otros jugadores en el mercado, particularmente compañías norteamericanas, llevan a cabo de manera habitual. Para probarlo, hay que adentrarse en un terreno complejo de auditorías técnicas e inspecciones, algo complejo pero que puede hacerse, y de hecho, que muy posiblemente sea necesario hacer de cara al futuro.

El caso de TikTok es diferente: hablamos de una app, de puro software, con todo lo que ello conlleva, y de infinidad de informes que prueban que, efectivamente , se comporta de manera sospechosa, además de presentar una obvia y patente sumisión al gobierno chino. ¿Es tan peligrosa como para que haya que prohibirla? Muy posiblemente no, aunque algunas compañías han optado por hacerlo, y otras, como Amazon, lo han anunciado para después decir que fue un error. Sin duda, lo que sí hay que hacer es vigilarla muy de cerca, porque sin duda, a pesar de la pretendida imagen de víctima colateral que la comunicación de la compañía pretende divulgar, hay ahí mucho más de lo que parece. Pillar a TikTok robando datos del portapapeles de sus usuarios puede que no se diferencie mucho de lo que hacen apps tan norteamericanas como LinkedIn, pero es simplemente una gota más en un vaso que llegó al borde hace mucho tiempo.

El caso de Huawei es distinto: mientras prohibir TikTok, además de ser seguramente muy exagerado, supone como mucho frustrar a unos cuantos usuarios jóvenes, terminar con Huawei significa que grandes empresas de telecomunicaciones que han invertido muchísimo dinero en el despliegue de sus redes se vean obligadas a buscar nuevos proveedores, y sobre todo, que dejen de lado a la compañía que ha probado ser no solo más puntera, sino también más competitiva. ¿Puede hacerse? Sin duda. Pero supondrá un retraso en el despliegue de las redes 5G del que el mundo occidental muy posiblemente no se recupere con respecto a la pujanza de China. Además, Huawei no se quedará quieta: como poseedora del mayor paquete de patentes en esa tecnología, devolverá sin duda el golpe.

¿Es inofensiva Huawei? En absoluto. De hecho, tiene planes ambiciosos que llegan a plantear la redefinición de los protocolos de internet, algo de lo que yo no me fiaría jamás. Pero su indudable éxito refleja una evidencia clara: en el ámbito tecnológico, ha invertido más que nadie, ha investigado más que nadie, y es actualmente y sin paliativos la empresa líder. Quien quiera dejarla fuera, lo hará a su propio riesgo. Frente a eso, TikTok es una red social completamente intrascendente, banal, ridícula, y que pretende simplemente blanquear determinadas prácticas en el mundo occidental que en China son normales desde hace mucho tiempo. De nuevo: nada que ver.

Finalmente, una reflexión: cuando piensas que una compañía es peligrosa y compromete la seguridad de tu país espiando a través de algo tan vital como las redes de comunicaciones, no anuncias que la echas… en 2027. La decisión del Reino Unido es puramente geopolítica, y como tal, ya veremos si se mantiene o no cuando el primario, infantil y desastroso inquilino de la Casa Blanca desaparezca de ella – si se cumplen las encuestas electorales, en pocos meses. Visto así, podríamos ver una decisión de ida y vuelta: tomada en función de las presiones de la administración Trump, y reconsiderada en cuanto la nueva administración normalice sus relaciones con China y se comporte como un país civilizado. Un simple anuncio que no obliga a las compañías británicas más que a esperar un plazo prudencial, pero no a cambiar ni un ápice los componentes que instala en sus redes. En este momento, esa es mi apuesta. En unos meses, veremos.



Enrique Dans
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