Recordando Windows 95

IMAGE: Windows 95

Isabel Rubio, de El País, me contactó por correo electrónico para poner a prueba mi memoria preguntándome por mis recuerdos del lanzamiento de Windows 95, del que se cumple ahora su veinticinco aniversario, y ayer me citó en su artículo titulado «Windows 95: el sistema operativo que llevó a Microsoft a la cima cumple 25 años«.

En aquel entonces, yo era un profesor de tecnología de treinta añitos en lo que se llamaba el Instituto de Empresa, ahora IE Business School, institución en la que llevaba ya cinco años dando clase, y hacía poco que me había tocado organizar la visita de Bill Gates a nuestro campus. Si algo recuerdo, es que daba clases de cosas infinitamente más sencillas de las que doy ahora 🙂 La llegada de Windows 95, para mí, supuso sobre todo una locura de cambio de ordenadores, de versiones del Office y, sobre todo, de actualización de muchísimos casos y notas técnicas. En aquella época, era aún relativamente normal que para muchos alumnos, nuestras clases fueran casi su primer contacto serio con un ordenador. Algunos de mis alumnos de aquella época aún se pasan hoy de vez en cuando por esta página…

A continuación, el intercambio de preguntas y respuestas que mantuve con Isabel:

P. ¿Cómo era Windows 95 cuando llegó al mercado? ¿Dónde y para qué se podía utilizar? ¿Qué herramientas incluía?
R. Cuando llegó al mercado, Windows 95 representaba para Microsoft la primera versión de un sistema operativo gráfico que no era simplemente una capa superpuesta al MS-DOS, sino que estaba diseñado desde cero para ser un sistema operativo completo. El usuario, si lo deseaba, podía volver al entorno carácter abriendo una ventana de MS-DOS, pero muy pocos lo hacían, y en general, Windows se lanzaba al encender el ordenador y era el único entorno que el usuario manejaba en su vida cotidiana. La inmensa mayoría de los fabricantes de ordenadores lo incluían con sus máquinas, de manera que el usuario dejaba prácticamente de tener opción, como ocurría en los ordenadores vendidos por Apple, más minoritarios. El entorno, unido al Office, también de Microsoft, proporcionaba al usuario todas las herramientas que podía necesitar, desde una simple calculadora o un pasatiempo, hasta unos potentes procesador de textos, hoja de cálculo y programa de presentaciones, o un navegador.

P. ¿Qué había antes de Windows 95 y en qué trabajaba también la competencia?
R. Antes de Windows 95 estaban Windows 3.1 o 3.11, versiones anteriores para un solo ordenador o para redes, que eran capas gráficas ejecutadas sobre un sistema operativo de entorno carácter, el MS DOS. Su funcionalidad era bastante similar, pero en sí no eran un sistema operativo, sino una capa de interfaz.

P. ¿En qué consistió la campaña de marketing? ¿Fue una de las más onerosas de la historia? ¿Tuvo sus resultados?
R. Cuando Microsoft lanzó Windows 95, se sabía ya enormemente poderosa y había ganado ya mucho dinero con las versiones anteriores de Windows. Era la compañía de Windows lanzando su nuevo producto estrella, el que iba a correr en prácticamente todos los ordenadores del mundo, y como tal, lo lanzó con una enorme campaña, incluso contratando a los Rolling Stones para cantar «Start me up» en relación con el botón Start, que había que utilizar tanto para empezar a trabajar como para terminar el trabajo y apagar el ordenador (¿por qué diablos había que ir al botón de Start para terminar tu trabajo era toda una paradoja). La campaña estaba en parte dirigida al usuario final, pero en la práctica, el usuario final no tenía opciones: era prácticamente imposible adquirir un ordenador que no viniese con Windows 95 preinstalado, así que, en realidad, los destinatarios de la campaña eran los fabricantes de hardware, que preinstalaban el sistema, trasladaban una parte del coste al usuario, y pagaban a Microsoft por la licencia.

P. ¿Qué supuso la llegada de Windows 95?
R. La llegada de Windows 95 supuso cimentar el dominio que Microsoft ya tenía de la informática a nivel de usuario, consolidar ese entorno como un absoluto monopolio ante el que no existía prácticamente ninguna opción, que todos los programas existentes se viesen obligados a sacar versiones para Windows (y los que no lo hicieron a tiempo, como WordPerfect y otros, prácticamente desapareciesen) y que se marcasen muchas de las reglas que hoy conocemos como universales en un sistema operativo. Microsoft se convirtió en una de las compañías más valiosas del mundo, y antes de que el desastroso Steve Ballmer, posiblemente el peor directivo de la historia, la destrozase ignorando todas las tendencias de la industria, en una de las más poderosas.

P. ¿Cómo ha cambiado el sistema operativo desde entonces?
R. La mayoría de los sistemas operativos de hoy en día se parecen aún bastante a Windows 95, que a su vez, era una copia del sistema operativo de Apple hecha para ordenadores personales que no fueran de Apple. Un sistema operativo que proporciona el entorno de trabajo, la superficie – o desktop – sobre la que desplegamos las herramientas que queremos utilizar. Esa metáfora de la mesa de trabajo sobre la que ponemos nuestras herramientas no ha cambiado demasiado.

P. ¿En qué se ha convertido el sistema operativo? ¿Cómo es en la actualidad? ¿Qué podemos hacer que hace años era impensable?
R. El sistema operativo, en la práctica, no ha cambiado demasiado. Sigue siendo la capa que gestiona los recursos del sistema y los pone a disposición de otros programas. En el caso de Windows 95, la necesidad de que el resto de fabricantes de software pudiesen adaptarse al entorno facilitó que los controles que había que gestionar para instalar o utilizar cualquier herramienta estuviesen prácticamente al alcance de cualquiera, lo que generó un monocultivo muy vulnerable al desarrollo y la expansión de virus. La seguridad en Windows 95 era prácticamente inexistente, dado que hasta ese momento, la incidencia de virus informáticos había sido muy escasa y prácticamente limitada a pruebas de concepto o al divertimento. A partir de ahí, los sistemas operativos evolucionaron en la dirección que marcaron Apple o Linux, con controles en manos del usuario que dificultaban la instalación de programas maliciosos. Windows 95 fue el primer sistema operativo que prácticamente requería el uso de un antivirus, y Microsoft, en su momento, hizo muy poco para solucionar ese problema.

P. ¿Cómo será? ¿Tiene aún mucho margen de mejora?
R. No parece que los sistemas operativos del futuro vayan a tener grandes diferencias con respecto a esa metáfora y funcionalidad. Veremos, posiblemente, el abandono de la metáfora de la mesa de trabajo, dado que hoy en día, la propia mesa de trabajo está desapareciendo como lugar en el que poner papeles, y la nueva metáfora es la pantalla como tal, con un espacio ilimitado. Los nuevos sistemas operativos ignoran las limitaciones de una supuesta mesa, y se despliegan en distintas pantallas, incluso a través de distintas máquinas, y hacia lugares como la nube en los que gestionan también nuestros recursos disponibles.

P. ¿Qué ha supuesto Windows para Microsoft?
R. Windows se convirtió en el producto central para Microsoft, en el entorno que cobijaba todo el resto de sus desarrollos, incluyendo un Office que se convirtió en otra gran fuente de ingresos. A partir de ahí, fueron las obsesiones y la ignorancia de Steve Ballmer, su desastrosa gestión de las personas, su patética suficiencia o su forma de no reaccionar tendencias como internet, la movilidad o el código abierto los que hicieron que Microsoft perdiera reputación e importancia en el contexto tecnológico, pero sin duda, Satya Nadella ha sido capaz de plantear respuestas a esos errores, y ha vuelto a llevar a la compañía a un nivel muy interesante.



Enrique Dans
Enlace: Recordando Windows 95

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