Papá, ya no quiero ser youtuber: la dura caída del mito de la economía de la atención

IMAGE: Vine, YouTube and TikTok logos

La supuesta sensación social del momento, la red social china TikTok, parece estar siguiendo los pasos de sus predecesoras en el ámbito de la creación de contenidos sociales en vídeo y de aquel mito del «papá, cuando sea mayor quiero ser youtuber«. Si algo parece estar claro es que, cada día más, puedes esforzarte todo lo que quieras por crear contenidos en TikTok, y si lo haces, seguramente te lo pasarás muy bien y hasta puede que algunos te reconozcan por la calle, pero no ganarás dinero con ello.

Es el sueño roto de aquella generación que pensaba que para hacerse rico bastaba con hacer un poco el idiota delante de una cámara. Delante de YouTube o de TikTok puedes pasarte un rato entretenido, pero como tantos otros casos de entornos con barreras de entrada muy bajas y expectativas elevadas, es cada vez cualquier cosa menos un negocio. Los jóvenes que hace tiempo soñaban con convertirse en youtubers ahora son simple mano de obra barata, generadores de tráfico para unas compañías que saben perfectamente que, en la práctica, no necesitan repartir grandes cantidades de dinero para obtener los contenidos que crean a cambio de un minuto de fama viral o de una papeleta para el sorteo de un éxito cada vez más cutre y más improbable. El sueño de la razón produce monstruos.

Da igual cómo lo intentes: el fenómeno recuerda cada vez más a Vine, aquella herramienta de creación de vídeos de seis segundos en bucle que Twitter adquirió en octubre de 2012 antes de su lanzamiento público por treinta millones de dólares, que experimentó un crecimiento meteórico entre 2013 y 2015, para terminar cerrando en octubre de 2016 por no ser capaz de ofrecer a sus creadores ninguna vía de monetización válida.

¿YouTube? Cada vez tiene más tráfico, pero sus creadores ganan cada vez menos dinero. La mayoría de las marcas que pretendían obtener la atención del complicado público juvenil publicitándose en canales de diversos tipos se dan cuenta no solo del riesgo que conlleva vincular su imagen a perfiles muchas veces caprichosos o inestables, sino de la escasísima eficacia de las impresiones que generan. ¿Por qué cuesta cada vez más ganar dinero publicando vídeos en YouTube? Simplemente, porque como economía de la atención, nunca funcionó realmente, simplemente se alimentó de una serie de mitos, de un supuesto star system falso creado y alimentado por la propia compañía. En la práctica, muy pocos ganaron dinero de verdad, y muchísimos menos llegaron a generar un impacto de verdad interesante para las marcas que se publicitaban al lado de su contenido.

¿Te gusta TikTok? Tú mismo, mientras sepas para quién estás creando contenido y la cuenta de resultados de quién estás engordando. Si careces de consideraciones éticas, después de todo, eso te preocupará más bien poco, si es que llegas a enterarte. Si lo haces para satisfacer tu creatividad o para que te reconozcan por la calle, genial, que te lo pases bien. Pero si crees que algún día vas a hacerte rico gracias a ello, ya lo sabes: tus posibilidades son muchísimo más bajas que haciendo muchísimas otras cosas seguramente más edificantes y potencialmente generadoras de mucho más valor para ti y para la sociedad. Si alguna vez creíste que de mayor vivirías de ser youtuber y te pagarían miles de euros por decir chorradas mientras jugabas a tus videojuegos favoritos, es tiempo de que vayas desengañándote: era todo mentira.



Enrique Dans
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