Más avances hacia el robotaxi

IMAGE: Waymo and Volvo logos

Waymo, la subsidiaria de Alphabet dedicada al desarrollo de software para vehículos de conducción autónoma y que ya cuenta con flotas operando de esta manera en los estados de California y Arizona, anuncia la firma de una alianza con Volvo para el desarrollo de taxis eléctricos de conducción autónoma, los llamados robotaxis.

Anteriormente, la marca de automóviles tenía un acuerdo en el mismo sentido con Uber, que quedó anulado tras el accidente que la compañía tuvo en Tempe, Arizona, y que resultó en la muerte de una persona. La marca, no obstante, mantiene el suministro de vehículos adaptados a Uber, que sigue avanzando en esa línea. Además, Waymo mantiene acuerdos también con Renault-Nissan-Mitsubishi, con Fiat Chrysler y con Jaguar Land Rover, que hasta el momento han suministrado vehículos para sus flotas, y planea el desarrollo de una fábrica en Detroit para la adaptación de estos vehículos.

En otra línea paralela, Elon Musk afirmó en abril de 2019 que Tesla tendría una flota de robotaxis en la calle en el año 2020 aunque reconocía no ser especialmente bueno con el cálculo de los plazos. Sin embargo, más recientemente, el pasado abril, afirmó que su plan seguía en pie simplemente a falta de aprobación regulatoria. Además, sus vehículos han seguido incorporando mejoras en ese sentido a través de actualizaciones de software, tales como el reconocimiento de conos de señalización o de semáforos, y la sensación que generan en su uso en autopista es de un nivel de autonomía ya muy elevado, que permite al conductor simplemente interactuar con el vehículo puntualmente para confirmar los adelantamientos. El CEO de Uber, por su parte, dijo en 2019 que Musk se equivocaba en sus estimaciones y que ese tipo de desarrollos tardarían aún algunos años, un cálculo que no casa demasiado bien con el hecho de que los vehículos de Waymo ya lleven tiempo operando sin necesidad de llevar conductor de seguridad.

El principal obstáculo para el desarrollo del vehículo autónomo ya no es la tecnología como tal, sino el desarrollo de cartografías con un elevado nivel de detalle. En las ciudades en las que se ha invertido para llevar a cabo ese tipo de cartografías detalladas, los vehículos operan con normalidad, y llevan ya tiempo demostrando ser completamente seguros. Su uso como robotaxis es lo que se precisa para que surjan compañías dispuestas a invertir en el desarrollo de esas microcartografías, con el fin de operar posteriormente las flotas y, a partir de ahí, seguir alimentándolas con las incidencias que los sensores de los vehículos puedan captar, tales como baches, cambios en las vías, etc.

La idea del robotaxi, en un negocio como el del transporte de viajeros en el que el 70% del coste corresponde a la persona que opera el vehículo, no puede tener más sentido, cambiará completamente la fisonomía de las ciudades, y dará lugar a un escenario estratégico enormemente interesante derivado de la competencia entre las compañías que pretendan ofrecer ese tipo de servicios. El vehículo del futuro será conectado, autónomo, eléctrico y mayoritariamente compartido. Vayamos introduciendo esa realidad en nuestros planes.



Enrique Dans
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