Estados Unidos recrudece su ofensiva contra Huawei

La industria tecnológica, pendiente del desafío de EE UU con el arresto de la jefa financiera de Huawei - Cinco DiasMarimar Jiménez, de Cinco Días, me llamó ayer para hablar sobre el arresto en Canadá de Meng Wanzhou, vicepresidenta, directora financiera e hija del fundador de Huawei, Ren Zhengfei, y a la que muchos apuntan como futura sucesora en la dirección de la compañía, y hoy cita algunas de mis opiniones en su artículo titulado “La industria tecnológica, pendiente del desafío de EE UU con el arresto de la jefa financiera de Huawei” (pdf).

El recurso de la detención de directivos de una compañía es algo que los gobiernos utilizan como elemento de presión más fuerte y más extremo en los conflictos. Enviar a la policía a detener a una persona debido a su vinculación con una compañía, a su actividad profesional, es exagerar desmesuradamente un conflicto, con una justificación que, en este momento, parece cualquier cosa menos justificada. Tomar esa medida con respecto nada menos que a la hija del fundador de la compañía y obligarla a pasar tiempo en una prisión extranjera a la espera de un juicio por extradición es un gesto que va mucho más allá, y que la administración de Donald Trump tendrá que justificar con argumentos muy potentes si no quiere perder el escaso prestigio que aún podría tener a nivel internacional.

Hasta el momento, todas las justificaciones que Estados Unidos ha argumentado en su batalla comercial con Huawei, toda la presión que está haciendo sobre sus aliados y sobre aquellos países en los que mantiene bases militares están basados en un informe del Congreso fechado en el año 2012 en el que no hay ninguna demostración de nada, simplemente sospechas refutadas por la compañía, que parecen tener muy poca base real, que no aparecen demostradas de ninguna manera fehaciente, y que afectan a una compañía que participa en negocios a todos los niveles en todo el mundo, con gobiernos y compañías que llevan a cabo investigaciones rigurosas antes de tomar decisiones que, en la mayoría de los casos, afectan a decisiones estratégicas sobre su futuro.

Huawei ha sido sometida a cuidadoso escrutinio por parte de compañías y gobiernos de todo el mundo, y nadie hasta el momento ha tenido más argumentos a la hora de adquirir sus productos que el hecho de encontrarse con una de las empresas que más invierte en I+D en tecnología, que ha obtenido más patentes que ninguna otra en ámbitos tan cruciales como el desarrollo del 5G, y que es además muy competitiva en su relación calidad/precio. Para cualquier país, bloquear los productos de Huawei supone habitualmente comprometerse con un desarrollo más caro y más lento de sus redes de 5G, algo que resulta muy difícil hacer si no existe una razón plenamente justificada para ello. Obviamente, no soy quien para saber si Meng Wanzhou ha cometido algún tipo de delito o ha violado de alguna manera el embargo comercial con Irán, pero pasar de las sospechas de delitos económicos a la detención de una persona en suelo internacional supone una escalada demencial de algo que, hasta el momento, solo ha probado ser parte de una guerra comercial por el dominio del despliegue de la tecnología 5G.

La postura oficial de Huawei hace referencia a una detención provisional, arbitraria y sin especificación de cargos, que ha sido llevada a cabo durante un transbordo en un aeropuerto, y sin que la compañía haya podido obtener información alguna con respecto a los cargos que se le imputan. La escasa información disponible apunta a supuestas violaciones de un embargo con Irán que responde a unas sanciones unilaterales de los Estados Unidos (que se sitúan por encima del acuerdo internacional en ese sentido, acuerdo que los estados Unidos abandonaron el pasado mayo), lo que implica que los Estados Unidos estarían deteniendo a alguien no por incumplir los acuerdos internacionales de comercio, sino los que ellos han definido por encima de estos: deteniendo, por tanto, a la hija del fundador de una compañía que aparentemente cumple con todas las leyes y regulaciones aplicables en los países en los que opera, incluidas las leyes y regulaciones que aplican sobre el control y sanción de las exportaciones.

Por el momento, a la espera de más datos, todo indica que a los Estados Unidos no le sienta muy bien perder la carrera por el dominio tecnológico mundial. Pasar de ahí a esgrimir amenazas invisibles y la detención de personas parece una escalada difícilmente justificable.

 


Enrique Dans
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