Elon Musk, las economías de escala… y la ciencia de cohetes

IMAGE: SpaceX - CC0

Cuando, el pasado 30 de mayo, SpaceX se convirtió en la primera empresa privada de la historia en trasladar a dos personas hasta la órbita terrestre y, al día siguiente, en la primera en llevarlos hasta la Estación Espacial Internacional, Elon Musk ganó de la noche a la mañana muchísimos admiradores que, hasta hacía muy poco tiempo, lo tildaban de loco o de extravagante.

¿Qué llevó a la NASA a elegir a SpaceX, una compañía que para muchos aún sonaba a startup relativamente reciente, en lugar de a la venerable Boeing, fundada en 1916, con más de 160,000 trabajadores? Por supuesto, SpaceX está ya muy lejos de ser una startup: en sus ya 18 años, sus más de 8,000 empleados han sido capaces de alcanzar numerosos hitos completamente inalcanzables para otras compañías, y han obtenido una valoración de mercado de 36,000 millones de dólares.

Pero sus dimensiones, sensiblemente inferiores a las de Boeing, no fueron, obviamente, la razón por la que NASA los eligió para una misión tan radicalmente estratégica como esa. La verdadera razón fue la visión de su fundador, y concretamente, su idea obsesiva en torno a las economías de escala. Si alguien no entiende el concepto, solo tiene que ver, si no lo ha visto ya, el impresionante vídeo en el que dos de sus cohetes aterrizan al mismo tiempo en el Kennedy Space Center, porque ahí está la verdadera idea fuerza: un diseño completamente orientado a la fabricación, y componentes reutilizables. Con esa idea aparentemente sencilla, la de fabricar de manera completamente automatizable y reutilizar todo lo que sea posible, es con la que SpaceX se plantea construir más de un cohete por semana y nada menos que colonizar Marte, o con la que ha sido capaz de poner en órbita por una fracción del coste habitual una red de satélites, Starlink, que podría llegar incluso a poner en graves problemas a las empresas de telecomunicaciones.

En realidad, la obsesión por las economías de escala es lo que caracteriza la impresionante trayectoria empresarial de Elon Musk. Su compañía más conocida, Tesla, se asienta en que sus dos componentes más importantes, las baterías y las células de generación de energía solar, están sujetas a unas economías de escala fortísimas, que permiten que su fabricación sea sensiblemente más barata a medida que fabricamos más y más. El coste y la eficiencia de las células solares ha mejorado de manera exponencial a lo largo de los últimos años, como ocurre también con las baterías, terreno en el que, además, se prevén enormes avances.

Además, todo en Tesla está orientado a elevar la eficiencia de lo que Musk conoce como su Alien Dreadnought: la máquina que fabrica las máquinas. Cuando, con el lanzamiento del Model 3, la compañía pasó por malos momentos para elevar su producción, lo hizo porque Musk estaba obsesionado con la idea de automatizar la producción hasta el límite, para conseguir costes operativos cada vez menores.

Ese foco en las economías de escala lo ha llevado, por ejemplo, a que los chasis de sus vehículos salgan prácticamente de un molde: una pieza entera que sustituye a las aproximadamente setenta piezas que los fabricantes tradicionales utilizan para lo mismo. Su diseño está orientado incluso a optimizar la forma en la que el cableado se inserta en el chasis durante la fabricación, algo que podría parecer exagerado, pero que abarata sensiblemente el proceso de ensamblaje. Con cada modelo y con cada fábrica, el aprendizaje crece sensiblemente, y con el Cybertruck llega a su máxima expresión: todo en el vehículo está orientado a optimizar su producción, a obtener economías de escala en un vehículo que podría superar ya el medio millón de pre-reservas.

¿Por qué decidió Tesla priorizar su fabricación con respecto a la de su espectacular Roadster? Por sus superiores economías de escala. Y cuando la compañía construya su próxima fábrica en Austin (Texas), esa obsesión se reforzará más aún. El Model Y lleva un 90% menos de cables que el Model S, y está diseñado para que prácticamente toda su fabricación sea llevada a cabo por robots.

Además, la compañía busca la integración vertical, y trata de fabricar ella misma la mayoría de los componentes que integra en sus vehículos. Mientras las compañías tradicionales son auténticas constelaciones de proveedores, Tesla es muchísimo más autosuficiente. Gracias a ello, controla mucho mejor la calidad y el diseño de las piezas, y puede buscar esos compromisos de optimización de la fabricación de manera mucho más rápida y flexible. Si crees que desmontando un Tesla y examinando sus piezas puedes obtener mucha información, te equivocas: podrás ver evidencias de que está muchos años por delante de sus competidores, pero te estarás perdiendo lo fundamental: el diseño de las máquinas que lo fabrican, la base de sus economías de escala. Y dado que los principios que aplica Musk a sus compañías valen tanto para fabricar coches como para poner satélites en órbita o lanzar cohetes, el porvenir de sus compañías parece sumamente interesante.

Con esa obsesión por las economías de escala, Tesla se prepara ya para su siguiente hito: superar la cotización de Toyota. Hoy, Tesla está valorada en más de 162,000 millones de dólares, y los 207,000 de Toyota hasta parecen alcanzables. Si hubiese invertido en Tesla cuando salió a bolsa, habría obtenido ya una fastuosa revalorización de casi un 5,000%, mientras que Toyota, en el mismo período, le habría generado un 80%. Además, las acciones de Tesla siguen subiendo a pesar de los desplantes de Musk a sus accionistas, y juegan a favor de viento: tras la pandemia, muchos países están pensando en acelerar la transición de su parque automovilístico para hacerlo más limpio.

Vuelve a leer las dos veces que Elon Musk escribió sobre su estrategia, y trata de interpretarlo a la luz de las economías de escala: es posible que entiendas muchas cosas. Y lo mejor de las economías de escala es que son fáciles de entender, no son ciencia de cohetes.

¿O sí?



Enrique Dans
Enlace: Elon Musk, las economías de escala… y la ciencia de cohetes

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies