El robot que redacta las noticias

IMAGE: MSN News and robot

Cuenta The Guardian cómo Microsoft ha despedido a 27 personas hasta el momento encargadas de redactar las noticias de MSN News, subcontratados de PA Media, y los ha sustituido por una serie de algoritmos de machine learning que, a partir de ahora, llevarán a cabo su labor.

Indudablemente, en la profesión periodística existen numerosas tareas que difícilmente podrían ser sustituidas por una máquina. Pero del mismo modo, hay muchas otras que sí. Lo que MSN News ofrece, como muchos otros portales de noticias destinados a capturar la atención del usuario durante un rato, es en realidad una recopilación de lo que muestra la prensa diaria: un refrito de noticias de agencia o de otros medios cuyo uso es licenciado por la compañía, y que son redactadas de una manera neutra, tratando de no decantarse por ningún tipo de línea editorial, dado que hacerlo significaría perder una parte de la audiencia potencial. Se trata de extraer una panorámica completa de lo que trae la prensa, y a partir de ahí, resumir, extractar, y redactar de manera especialmente desapasionada.

MSN News, como tal, no es un medio, sino un agregador de noticias. ¿Puede hacerlo un algoritmo? Todo indica que la respuesta es que sí, y que Microsoft, además, cree en ello y se ha decidido a ponerlo en práctica. La cuestión es curiosa, porque por mucho que tratemos de rebajar el valor de ese tipo de periodismo, resulta que hablamos de páginas que aún son consultadas por millones de personas cada día, muchas de ellas de manera automática al abrir su navegador en su ordenador o en su smartphone, y que a partir de ahora… seguramente no notarán nada. Las noticias les parecerán igual de interesantes, la redacción les resultará muy similar, la línea editorial les provocará la misma indiferencia y la función de informarse se mantendrá idéntica a como estaba antes del cambio. Simplemente, ahora hay veintisiete personas que tendrán que buscarse otra ocupación.

De hecho, es muy posible que al pasar a estar creado por algoritmos, el agregador como tal pueda ofrecer un servicio incluso mejor: actualizado con más frecuencia o con menos errores o typos. Esa característica, mayor productividad – los algoritmos no descansan ni tienen horario definido – y menor número de errores son, precisamente, las que la mayoría de los proponentes de la automatización de tareas incluyen en sus análisis.

Ya no hablamos de obreros en una cadena de montaje, ni de cajeros de un supermercado llevando a cabo una tarea monótona, ni de mineros forzados a trabajar en un entorno peligroso, ni de nada parecido. Hablamos de trabajadores normales, que llevaban a cabo tareas normales sentados delante de un ordenador como tantos otros. O de operadores de bolsa, de agentes de seguros, de planificadores de publicidad, de abogados que escriben o revisan contratos, o de… ¿qué más?

Y en el fondo, todos sabemos y entendemos que la posibilidad de ponernos a luchar contra esa tecnología capaz de hacer esas cosas más rápido y con menos errores que las personas es una idea absurda y sin sentido, que la tecnología no va a desinventarse, y que en muy poco tiempo, todos los que no utilicen ese tipo de tecnologías se verán forzados a desaparecer por pura dinámica competitiva. Es, simplemente, lo que hay. Y de no ser por la dificultad que conlleva recolocar a los afectados o ser capaces de lograr un nuevo modelo que les permita no caer bajo el nivel de la pobreza mientras encuentran otra cosa que hacer o se preparan para ella, ni siquiera tendría por qué tener una connotación negativa.

Nos queda mucho por ver.



Enrique Dans
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