El ocaso de los híbridos

IMAGE: Hybrid logos

El segundo y el cuarto mayores fabricantes mundiales de automóviles, Volkswagen y GM, anuncian su intención de dejar de fabricar vehículos híbridos para centrarse en los eléctricos. Cada vez son más los fabricantes que intensifican su apuesta por el vehículo eléctrico mediante desarrollos propios o en joint venture, lo que permite prever un escenario de fuerte competencia en este ámbito.

La competencia, lógicamente, también tendrá lugar en términos de cadena de suministros. El fabricante líder en vehículos eléctricos y el que claramente ha conseguido dinamizar a la industria para llevar a cabo este movimiento, Tesla, prevé dificultades para obtener metales como níquel, cobre , litio y otros materiales, mientras los Estados Unidos introducen legislación para intensificar el desarrollo de iniciativas mineras y de transformación que eviten la dependencia de otros países, fundamentalmente China. Todo lo que sea depender del suministro de materiales que no son quemados para operar los vehículos y que se reciclan tras su uso es, por supuesto, positivo de cara al medio ambiente.

Los vehículos híbridos fueron planteados desde un primer momento por la industria del automóvil como un auténtico engaño cortoplacista, una operación de marketing y maquillaje verde destinada a hacer que se sintiesen mejor algunos consumidores mal informados. La mayoría de los vehículos híbridos tienden a tener motores eléctricos meramente testimoniales, destinados únicamente a dar una supuesta pátina verde que haga sentir mejor a sus propietarios y a entregar unas prestaciones algo más brillantes al vehículo en virtud de la entrega inmediata del par del motor eléctrico, pero tienden a circular la mayor parte del tiempo utilizando el motor de combustión interna.

El lobby de la automoción se centró durante mucho tiempo en convencer a muchos legisladores de que los vehículos híbridos eran supuestamente más ecológicos con el fin de poder ofrecer a sus compradores ventajas que deberían estar reservadas para los eléctricos, pero la realidad es que, en retrospectiva, la apuesta por la tecnología híbrida no ha sido más que una forma de engañar a los consumidores y de prolongar durante más tiempo la vida del motor de combustión interna en base a argumentos completamente falsos. En la práctica, todos sabíamos que empaquetar dos motores y un paquete de baterías en un vehículo no era más que una forma de incrementar absurdamente su peso y hacerlo energéticamente mucho menos sostenible.

A partir de ahora, si apuestas por un motor híbrido, ya sabes lo que estás haciendo: invertir una cantidad de dinero no precisamente pequeña en una tecnología que ya está siendo abandonada por los principales fabricantes. Queda por ver cuánto del parque automovilístico se convertirá a eléctrico a medida que la competencia fuerce mejores economías de escala y precios, cuántos países seguirán la estela de Noruega, donde ya se matriculan más vehículos eléctricos que combustión interna, y cómo se desarrolla ese mercado tras aparcar la estupidez absurda que afirmaba que «los vehículos eléctricos contaminaban más» o que «los diesel eran mejor para el medio ambiente«.

Como siempre, el tiempo va poniendo las cosas en su sitio.



Enrique Dans
Enlace: El ocaso de los híbridos

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