El fin del dinero en metálico y el posicionamiento de las tecnológicas

TechCrunch obtiene imágenes filtradas desde Google que evidencian el próximo lanzamiento de una Google Card, una tarjeta de débito virtual y física, lanzada en régimen de co-branding con una serie de bancos, y con un gran parecido con la que Apple lanzó hace algo más de un año. Por el momento, Google Pay solo permite pagos online y entre particulares conectando una tarjeta de pago tradicional: una tarjeta propia emitida por Google sería susceptible de expandir enormemente los casos de uso de la aplicación, y por tanto, el potencial de Google como un posible gigante dentro del muy movido horizonte fintech.

La idea de reinventar los pagos electrónicos es algo que lleva mucho tiempo en las agendas de las empresas tecnológicas: la mecánica de funcionamiento de los pagos electrónicos es cada vez más propia de estar bajo el control de compañías especializadas en el desarrollo tecnológico, que de estarlo bajo el paraguas de unos bancos cuya evolución sigue yendo muy por detrás de los usos y costumbres de una parte cada vez más significativa de la sociedad. En muchos sentidos, las empresas tecnológicas marcan hacia dónde van esos usos y costumbres, mientras que la banca se limita a tratar de adaptarse a ellos, en muchos casos con un notable retraso.

El concepto en realidad aumentada desarrollado por Volodymyr Kurbatov en torno a la Apple Card es una buena prueba de ello:

frameborder=»0″ allow=»accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture» allowfullscreen>

Ante la fase de la post-pandemia, en la que sin duda un número creciente de personas y establecimientos rechazarán el pago en metálico por considerar las monedas y billetes un posible vehículo de transmisión de la enfermedad, el posicionamiento en el ámbito de los pagos electrónicos está pasando a tomar una dimensión sumamente estratégica: es, sin duda, el momento ideal para obtener un lugar central en los hábitos y las preferencias de los usuarios. Algunas voces, de hecho, están abogando por el desarrollo de un sistema público de pagos al estilo de la popular Venmo, propiedad de PayPal, y con un importante nivel de adopción en los Estados Unidos, o de otros equivalentes como Zelle, Swish, M-pesa, etc.

Un escenario post-pandemia en el que el dinero en metálico pasará seguramente a un plano secundario en las preferencias de los usuarios supone una oportunidad para configurar la adopción de nuevos hábitos en un entorno como el financiero, al hilo de experimentos a gran escala como el que lleva tiempo teniendo lugar en Suecia. Que grandes compañías tecnológicas como Apple, Google o Amazon avancen en este sentido y se configuren como actores importantes en un escenario indudablemente atractivo, enormemente relevante de cara a la generación de información, y que ofrece muchas oportunidades para la reinvención. Para una banca cada vez más comoditizada, un reto sumamente complicado.



Enrique Dans
Enlace: El fin del dinero en metálico y el posicionamiento de las tecnológicas

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies