El enésimo error de Mark Zuckerberg

IMAGE: Mark Zuckerberg dead at 36 - The Shovel

No, el enésimo error de Mark Zuckerberg no le ha costado la vida, como podéis ver en la imagen, porque se trata simplemente de una campaña satírica que ha llenado su red social, Facebook, de mensajes de ese tipo o de otros que lo etiquetan como abusador de menores, y que lo hacen además para desafiar sus palabras sobre el que las redes sociales no deberían hacer fact-checking ni convertirse, según él, en «árbitros de la verdad».

El error de Zuckerberg comienza por lo más obvio: no digas a los demás que no hagan lo que tú mismo llevas años haciendo. Facebook no solo emplea verificadores de información desde hace mucho tiempo, sino que además, acaba de nombrar una especie de corte suprema supuestamente independiente para tomar decisiones en ese sentido. En ese contexto, salir a los medios a echar en cara a Twitter que no censure, sino que simplemente añada un enlace de verificación a un tweet de Donald Trump, una decisión que debería haber tomado hace mucho tiempo y extraordinariamente suave dados los «méritos» del personaje (lo que realmente debería hacer es cerrar su cuenta), supone como tal un error descomunal.

¿Qué está diciendo realmente Zuckerberg con sus comentarios? Simplemente, que Facebook censura a quien estime oportuno, sea por poner un pezón o por mil razones más, pero que no va a censurar nada de lo que le diga su mejor cliente, el que más dinero se gasta en publicidad en su red. A otros los censura. A Trump, en cambio, lo llama por teléfono y le pasa la mano por el lomo, no sea que se vaya a molestar.

Pronunciarse así y no retirar una actualización de Trump que abiertamente llamaba a la violencia utilizando, además, una desgraciada frase de un jefe de policía de Miami pronunciada anteriormente en el contexto de fuertes disturbios raciales en 1967, es obviamente un gran error. Primero, porque los sondeos de opinión demuestran que la mayoría de norteamericanos, un 56%, piensan que Twitter hizo muy bien en etiquetar los tweets de Donald Trump, frente a un 26% que creen que Twitter se equivocó y un 20% que no se pronuncia. Segundo, porque varios líderes reconocidos en la defensa de los derechos civiles también han afirmado que las declaraciones de Zuckerberg fueron un grave error y sienta un grave precedente para otro tipo de contenidos que puedan aparecer en Facebook. Y tercero, porque los propios empleados de Facebook se han rebelado ante las declaraciones de su CEO, han afirmado sentirse muy incómodos ante la publicación de Donald Trump, y han protagonizado acciones de protesta.

Si la mayoría de los norteamericanos, los líderes de derechos civiles y tus propios empleados a los que pagas su sueldo te dicen que te has equivocado, ¿no será que te has equivocado? ¿Qué más necesitas? ¿Que te llame para decírtelo la mismísima Karen Kempner? En una de las primeras versiones de un juego que me encantaba hace muchos años, SimCity, si lo hacías muy mal como alcalde de tu ciudad, terminabas siendo expulsado de ella por una manifestación de ciudadanos encabezada por tu madre. Empiezo a pensar que Zuckerberg, en algún momento, va a terminar así.

No, las redes sociales no deben ser árbitros de la verdad. Pero sí deben tomar acciones cuando se sobrepasan determinadas líneas rojas, algo que de hecho, llevan a cabo de manera habitual ante muchas circunstancias. Pretender que no se debe actuar cuando el que sobrepasa esas líneas rojas es Donald Trump – o aunque fuese el papa, me da lo mismo – me parece un error mayúsculo, un «vale todo» completamente inaceptable.

Uno más.



Enrique Dans
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