El empresaurio y la adaptación

IMAGE: T. Rex in Monastiraki Square - E. Dans

Mi columna en Invertia de esta semana se titula «No seas empresaurio» (pdf), y habla de la apertura al cambio, de la voluntad de innovar o de la percepción de la necesidad de adaptarse cuando el contexto a nuestro alrededor cambia.

Todo empresario que se quede sentado esperando simplemente a que los efectos de la pandemia pasen para volver a la normalidad que conocía antes de que esta comenzase se equivoca gravemente. La pandemia es el auténtico meteorito de nuestro tiempo, y provocará muchos cambios de cara a futuro. Quien no sepa utilizar el período de cambios intensos como una oportunidad para el aprendizaje personal y corporativo tendrá un problema, porque tras ese período de cambio intensos provocados por la percepción de emergencia, vendrá otro mucho más largo en el que la emergencia va desapareciendo de la ecuación, y es sustituida por cambios en los patrones de actuación, por hábitos que hemos consolidado durante esa etapa anterior.

La pandemia ha generado disrupciones muy graves que han afectado negativamente a casi todas las compañías. Quienes no sean capaces de entender que esas disrupciones demandan nuevas formas de gestión, menos micromanagement, más libertad y, sobre todo, más confianza, tendrán serios problemas de adaptación, y seguirán el triste destino de los dinosaurios. Si los cambios de la pandemia nos parecieron duros, los de la post-pandemia no van a serlo menos: algunos están proponiendo incluso que vayamos a trabajar cuatro días para después estar en nuestra casa diez, con el fin de adaptarnos al ciclo del virus y reducir los contagios. No sé si llegaremos a implantar ese tipo de medidas, pero sí tengo claro que las empresas que carezcan de la flexibilidad para planteárselas, sean esa u otras de otro tipo, estarán demostrando carecer de la mentalidad abierta que se precisa para sobrevivir en tiempos de cambio.

En estos tiempos es cuando se diferencia a los que saben adaptarse al cambio de los que son incapaces de hacerlo. Si eres empresaurio, ya puedes tener cuidado.



Enrique Dans
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