Cuando los trabajos físicos también se convierten en distribuidos

IMAGE: Jean Photos stock - Pixabay (CC0)

Un interesante artículo en Wired, «Now physical jobs are going remote too«, hace referencia a la tendencia que convierte trabajos tradicionalmente físicos, como operar una carretilla elevadora u otros muchos, en operaciones que pueden llevarse a cabo desde cualquier sitio a través de un ordenador con los controles adecuados.

En el caso que comenta el artículo, un operador de carretilla elevadora que trabaja para Phantom Auto carga un camión de manera remota con palés o mueve contenedores en un almacén en el que nunca ha puesto un pie, utilizando un programa con un volante y pedales similar al empleado en numerosos videojuegos, mientras en su monitor puede ver distintas tomas de cámara que le muestran la parte frontal, posterior y los laterales del vehículo.

El vehículo, a todos los efectos, parece estar operando de manera autónoma, sin nadie sentado en él, y de hecho, los desplazamientos de un lugar a otro los hace de esa manera y cuenta para ello con algoritmos de detección de obstáculos y prevención de colisiones. Sin embargo, a la hora de la llevar a cabo algunas operaciones, la compañía afirma que aunque la complejidad del entorno hace todavía imposible plantearse ese tipo de operación autónoma, sí resulta mucho más versátil y menos arriesgado tener a un operador humano a cargo, aunque no esté presente en el mismo lugar. En caso de interrupción de la conexión, las operaciones simplemente se detienen.

Otras posibilidades son la operación mediante brazos robóticos tridimensionales, o incluso la supervisión de operaciones automatizadas pero que se encuentran a menudo con momentos en los que dudan y tienen que tomar una opción, y que pueden ser resueltos mediante una decisión de un operador que puede estar sentado en cualquier otro sitio, simplemente observando hasta el momento en que su participación es requerida. El procesamiento de pedidos (pick & pack), por ejemplo, requiere en muchas ocasiones que un robot tome artículos de un sitio y los deposite en un carrito, pero en muchas ocasiones se encuentra artículos que no sabe como manipular o con los que tiene dificultades, y en los que precisa de algún tipo de instrucción humana para poder llevarlo a cabo.

En otros casos, los robots se mueven también de manera autónoma, por ejemplo, para llevar a cabo labores de vigilancia o de reparto logístico, pero reclaman la ayuda de un operador humano situado en otro lugar cuando se encuentran algún tipo de situación inesperada, cuando tienen que dirigirse a una persona o ante eventos que así lo recomiendan. Un concepto, el de la teleoperación humana, que se está convirtiendo en importante a medida que la tecnología comienza a vislumbrar la posibilidad de automatizar muchas operaciones, pero se mantiene aún en un estadio en el que no es posible prescindir aún completamente del ser humano. En el futuro, muchas de esas operaciones podrían llevarse a cabo no solo a distancia, sino con el empleado utilizando un visor de realidad virtual que le permitiese percibir el entorno de manera más realista.

¿Comenzaremos pronto a ver descripciones de empleos como «teleoperador de toro» y máquinas moviéndose aparentemente solas en un número creciente de contextos?


Enrique Dans
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