Amazon y el mercado de la seguridad

IMAGE: Amazon Alexa Guard

Hace algunas semanas, Amazon lanzó en los Estados Unidos Alexa Guard, un sistema que permite utilizar los dispositivos de Amazon Echo como sistemas de seguridad para detectar sonidos como alarmas de humo, de monóxido de carbono o rotura de cristales y avisar al propietario a través de la aplicación. El sistema posibilita desde escuchar sonidos de la casa en tiempo real, hasta conectar cámaras domésticas de Ring. Además, se integra con sistemas de seguridad domésticos de proveedores como ADT, y permite también crear esquemas de iluminación aprendidos a partir de los hábitos del usuario para simular su presencia en la casa, o incluso música o sonidos de conversación.

Obviamente, un sistema de seguridad basado en dispositivos de este tipo no es equivalente a un sistema de seguridad doméstica profesional, un mercado en crecimiento que mueve muchos millones de dólares y con líderes consolidados. En España, se calcula que un 2.8% de los hogares cuenta con un sistema de seguridad, un porcentaje que se calcula que llegará al 7.4% en 2023, un crecimiento del 20% que redundará en un volumen de $270 millones en ese año. En los Estados Unidos, ese volumen, en 2019, alcanza los $6,472 millones.

¿Cómo afectará el uso de este tipo de dispositivos domésticos de consumo, de implantación cada vez más amplia, al mercado de la seguridad doméstica? En los Estados Unidos, Amazon ya ha escogido un ganador, ADT, con el que integrarse. Pero en países como España, en donde un proveedor como Securitas Direct cuenta con alrededor de un 50% de cuota de mercado, esa evolución puede resultar más compleja, y dar lugar a psibles cambios en el mercado. Hablamos de un producto de implantación aún relativamente minoritaria, que llega a probar su utilidad en un porcentaje relativamente pequeño de ocasiones, y en el que la tentación de sustitución por dispositivos de electrónica de consumo claramente puede existir, y en el que la integración entre dispositivos juega un papel importante. Obviamente, un sistema de alarma profesional tiene poco que ver con uno instalado por un usuario mediante dispositivos de consumo: simplemente el hecho de que utilicen conexiones WiFi los hace mucho más vulnerables a posibles interrupciones de suministro eléctrico o intrusiones en la red doméstica. Sin embargo, las sensaciones de un usuario que instala una cámara de seguridad, que utiliza un dispositivo para escuchar lo que ocurre en su casa, o que programa su sistema de iluminación para simular que está en casa es que ya está razonablemente cubierto – o más cubierto que otros – en este tipo de cuestiones, con un gasto además sensiblemente inferior, y por tanto, es susceptible, de manera justificada o no, de dar lugar a un fenómeno de sustitución.

Los proveedores de sistemas de seguridad domésticos, en general, son bastante reacios a permitir la integración en sus sistemas de dispositivos de consumo, lo que lleva a que, en muchos hogares en los que la penetración de estos dispositivos va incrementándose, la alarma sea percibida como un sistema que no evoluciona, y que, además, permanece incómodamente aislado. Por otro lado, los proveedores de este tipo de sistemas tienden a hacer gala de su integración con la policía o, en determinadas zonas, con sus propias patrullas, pero esa integración no parece una ventaja muy sostenible: en el momento en que puedes ver, en tu cámara doméstica, la imagen de un ladrón, la llamada a la policía va a resultar exactamente igual de efectiva.

Si los proveedores de sistemas de seguridad domésticos quieren hacer frente a este escenario, la única posibilidad que tienen es la de abrir la puerta a integraciones razonables de este tipo de dispositivos. Poder poner la alarma pidiéndoselo a Alexa, programar su activación o desactivación, facilitar el uso de cámaras de otras marcas, etc. es la única manera de defenderse ante un proveedor como Amazon que, sin convertirse en un actor especializado en seguridad doméstica, sí puede no solo escoger un ganador concreto, sino también llegar a llevarse una parte significativa de un mercado en fuerte crecimiento. La adquisición de Ring en 2018 marcó, en ese sentido, el claro interés de Amazon por el mercado de la seguridad: su planteamiento es el de servir de sistema de seguridad, y de hecho, el producto viene incluso con pegatinas disuasorias incluidas para poner en las ventanas. Si algunos no se ponen las pilas y se limitan a pensar que «juegan en otra liga», aunque efectivamente lo hagan, es posible que en el futuro veamos cambios significativos. 



Enrique Dans
Enlace: Amazon y el mercado de la seguridad

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